BENJAMÍN DISRAELI ..

                                                                                           BENJAMÍN DISRAELI
"La imaginación gobierna el mundo".

Benjamín Disraeli fue un político, escritor y aristócrata británico, que ejerció dos veces como primer ministro del Reino Unido, líder de la Muy Leal Oposición de Su Majestad y tres veces ministro de Hacienda del Reino Unido. 

Nació en Londres, el 21 de diciembre de 1804- y murió en Curzon Street, Londres, el 19 de abril de 1881, conocido también como conde de Beaconsfield o lord Beaconsfield. 
Hijo del escritor y erudito Isaac D'Israeli, Benjamín Disraeli formaba parte de una familia tradicional judía sefardí de origen italiano;​ sus antepasados, de hecho, habían sido expulsados de España en 1492. Sin embargo, fue bautizado junto a todos sus hermanos en la Iglesia anglicana a la edad de 13 años, convirtiéndose de este modo al cristianismo. Benjamín Disraeli sería conocido también con el apodo Dizzy por sus seguidores.
Él afirmaba ser de ascendencia portuguesa, posiblemente en referencia a un origen anterior de su herencia familiar en Iberia antes de la expulsión de los judíos en 1492. Después de este evento, muchos judíos emigraron, en dos oleadas, y algunos huyeron a las tierras musulmanas del Imperio otomano, pero muchos de ellos también fueron a la Europa cristiana, primero en el norte de Italia, luego a los Países Bajos, y más tarde a Inglaterra.​ Los historiadores modernos lo han visto esencialmente como un criptojudío.​
Disraeli mostró siempre la cualidad de ser agradable y extremadamente culto, lo que le granjeó simpatías de, entre otros, Napoleón III y la familia Rothschild, amistades que resultarían sumamente útiles tanto en lo referente a solucionar sus problemas económicos como a su carrera política.
En 1831, Disraeli emprendió un largo viaje, una suerte de peregrinaje por Tierra Santa que transformaría su vida. A partir de ese momento no solo revaluaría sus orígenes, sino que nacería la íntima convicción de que había nacido para ocupar un lugar importante en el mundo.
El 28 de agosto de 1839 contrajo matrimonio con Mary Ann Whyndham, una mujer de sociedad doce años mayor que él, viuda e inteligente. Disraeli, a diferencia de su padre, quien había renegado de sus orígenes bautizando a todos sus hijos anglicanos y rehusando ocupar cargos en la comunidad judía, los utilizó en su favor. Así, en respuesta a unos ataques de sus adversarios políticos escribió: «Los judíos son el pueblo elegido de Dios; su historia, cultura y religión son mucho más antiguas que las de los pueblos europeos, y además, los judíos llevan en la sangre la sabiduría oriental»; lo que unido a su defensa de las costumbres y el carácter británico y al orgullo que sentía por ser inglés, llevaba a una conclusión, buscada por él mismo según el historiador Carl Grimberg quien expresa que lo que Disraeli quería decir era «no hay sangre más noble que la de un judío inglés».
La muerte de su esposa, ocurrida el 15 de diciembre de 1872, marcaría a Disraeli de por vida, no solo por el sufrimiento que le supuso la enfermedad de ella (en cuya dolorosa crisis final se comportó como el más fiel acompañante). Fuera de deber a su esposa su carrera política, Disraeli comenzó a notar que había perdido el principal legado de su matrimonio, un hogar. Solo la compañía de la reina y además del poder, resultaron en sí mismas la razones que entregarían nueva vida a Disraeli.
Si bien la carrera de Benjamín Disraeli como escritor resultaría un tanto marginal a su carrera política y tampoco sus libros serían particularmente recordados por su calidad, los mismos lograron gran éxito editorial no solo en Inglaterra, sino también en el resto de Europa, cuestión en la que influiría mucho su reputación como político.

Entre las novelas más importantes de Benjamín Disraeli encontramos Coningsby (1844), Sybil (1845), Tancred (1847), Lothair (1870) y la más conocida e importante de todas Vivian Grey (1825-1827).

En 1835, ahora como miembro del Partido Conservador, y luego de publicar el manifiesto Defensa de la Constitución inglesa en forma de carta a un noble lord, Benjamín Disraeli consiguió entrar por primera vez a la Cámara de los Comunes por el distrito de Maidstone.
Disraeli abrazaba las ideas del radicalismo. Estaba convencido de que la antigua aristocracia terrateniente resultaba mucho más eficiente en el gobierno que la pequeña burguesía y se declaraba defensor de las tradiciones británicas y proteccionista en el ámbito económico.
En oposición a lo que se denominaba «gobierno tory, programa whig», nacería un movimiento al interior del partido conservador llamado la Joven Inglaterra compuesto por jóvenes aristócratas de origen terrateniente que encontrarían en Disraeli el líder perfecto. Este movimiento poco a poco derivaría en una corriente interna del conservadurismo defensora del proteccionismo, de la agricultura inglesa y en particular de las tradiciones religiosas británicas.
Fuera de escena Peel, y muerto Bentick de un repentino ataque al corazón, Benjamín Disraeli se transforma en 1846 en líder de la oposición conservadora en la Cámara de los Comunes. No sin contratiempos: se había ganado un enemigo mortal, ya que Gladstone jamás perdonaría la afrenta. 
En 1846 llegó el turno de Disraeli y de la Joven Inglaterra. Una errónea evaluación de los efectos climáticos, que según el gobierno preveía una grave sequía y la consiguiente hambruna, llevó al gobierno a presentar al parlamento un programa para abrir las fronteras a la importación de alimentos desde el extranjero. Éste fue un error fatal: por un lado, tal hambruna no se produjo, y por otro, estallaron en cólera los agricultores. Disraeli, aliado con Lord John Bentinck, figura señera del conservadurismo y líder conveniente para la Joven Inglaterra, también conocido ahora como partido proteccionista, utilizaron este proyecto para derribar el gobierno, cosa que consiguieron después de maratonianas sesiones de la cámara, en junio de 1846. 
La derrota del presupuesto de Disraeli involucró la caída del breve gobierno conservador, asume un nuevo Ministerio Liberal a cargo del George Hamilton-Gordon, barón de Aberdeen, con Gladstone como Canciller del Exchequer. Este nuevo gobierno, en el que según lord Parlmeston, figuraban todos los «diputados inteligentes» salvo Disraeli, acabaría por involucrar a Inglaterra en la Guerra de Crimea, a la cual Disraeli se opondría con vigor sin ser escuchado, cuestión que se haría común en los próximos diez años.
Los halagos no terminarían ahí. Disraeli, a la hora de tratar con la reina, con frecuencia se dirigía a ella diciéndole «nosotros, los autores», demostrando así tratarla como un igual y no solo eso, la trató como una mujer, cuestión en la que distaba mucho de su tradicional rival Gladstone. De más está decir que la reina solía corresponder a esos halagos, otorgándole siempre todos los honores a Disraeli, incluyendo el título nobiliario de conde de Beanconsfield. La reina no solo tenía gran cariño por su primer ministro: lo admiraba y le consideraba su mejor consejero.
Algunos autores como Lytton Strachey y André Maurois, biógrafos de la reina y de Disraeli respectivamente, han insinuado que la relación trascendió una mera relación de amistad: ambos mantenían largas charlas, paseaban por los jardines de palacio e intercambiaban continuamente flores.
Al momento de morir Disraeli, la reina, que se encontraba en la isla de Wight, regresó de inmediato, desgraciadamente después de su funeral. La reina Victoria eligió un proverbio para mostrar su devoción hacia su siempre cercano primer ministro Benjamín Disraeli. www.wikipedia.org

             !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!


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