LUCILA PALACIOS

                                                               LUCILA PALACIOS
Tuvo la  valentía y originalidad a la hora de enfocar
un universo -el femenino

Narradora, dramaturga, política y diplomática venezolana, nacida en Caracas en 1907, y fallecida en 1994. 

Alentada por una ideología liberal, Lucila Palacios (cuyo verdadero nombre era Mercedes Carvajal de Arocha) se distinguió por su encendida defensa de los derechos de la mujer, tanto en su condición de senadora (1947-1948) como en el ejercicio de sus misiones diplomáticas, que comenzaron a partir de 1949. 

Como escritora, dejó una brillante producción narrativa que se inscribe en el sub género del realismo poético. Respecto al contenido de sus cuentos y novelas, hay que empezar por subrayar que la temática central gira siempre alrededor de la problemática femenina, ya sea en su dimensión socio-histórica, en sus aspectos relacionados con la política de su tiempo, o en lo que se refiere al mundo interior de la mujer. 

Su primera novela, titulada Rebeldía, data de 1940. A esta obra le siguió una segunda novela, Tres palabras y una mujer (1944), que está considerada como lo mejor de la producción literaria de Lucila Palacios. 

En ella, la autora narra el desencanto de una mujer casada que, tras haber vivido una feliz adolescencia y un noviazgo no menos gratificante, se ve convertida en una esposa infeliz y desilusionada. 

La aparición de Tres palabras y una mujer causó un gran revuelo en el mundo cultural venezolano, y no sólo por sus valores literarios, ya que llamó mucho la atención -para bien y para mal- el "feminismo desquiciado" que algunos críticos desorientados creyeron vislumbrar en Lucila Palacios. 

Sin embargo, desde el primer momento se supo señalar la especial habilidad con que la autora había penetrado en la psicología de la mujer venezolana contemporánea, y su valentía y originalidad a la hora de enfocar un universo -el femenino- en el que la mujer no sólo es el objeto fundamental de la narración, sino también la voz que se narra a sí misma, a sus propios deseos y temores.

Además de esta célebre novela, Lucila Palacios dio a la imprenta otras dos aportaciones a la narrativa extensa, tituladas El día de Caín (1958) y Tiempo de siega (1960). Asimismo, fueron muy aplaudidas sus incursiones en el género cuentístico, iniciadas con una recopilación de relatos (Trozos de vida, de 1942) a la que siguieron Mundo en miniatura (1956) y Cinco cuentos del Sur (1962).

Lucila Palacios también se adentró en el campo de la creación dramática, en el que sobresalió como autora de obras de teatro dedicadas al público infantil.www.mcnbiografías.com


                   !Honor, a quien Honor Merece!











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