CELESTINO MARTÍNEZ

                                                      CELESTINO MARTÍNEZ

Nació en la ciudad de Caracas el 30 de abril de 1.826 y falleció en la misma ciudad el 09 de noviembre de 1898.

Celestino Martínez Alemán, ministro de la Corte Suprema hasta su muerte en 1847. Discípulo de Juan Lovera en los años en que éste produce algunos de sus cuadros más importantes, después de 1832. 

Martínez, además de pintor, también se destacó como pionero de la litografía y la fotografía tanto en Venezuela como en Colombia, honor que comparte con su hermano Gerónimo. 

Ramón de la Plaza ha escrito que después de recibir en la escuela de Lovera "los elementos embrionarios que podía darle, hizo viaje a Europa, donde ensanchó sus conocimientos con el estudio de las escuelas clásicas", practicó el retrato a la aguada y en miniatura pero también "la pintura histórica y de costumbres" y que sus composiciones, "sin llevar el bautizo de originalidad, se imponen por el esmero del dibujo, la expresión del sentimiento y el vigor del colorido" (De la Plaza, 1883, p. 210). 

Entre sus retratos al óleo se encuentran el realizado a su padre, Juan Martínez Alemán (sin fecha, en dos originales, colección Museo Nacional de Colombia, Bogotá, y colección Jerónimo Martínez Mendoza, Caracas), un retrato de Agustín Codazzi y uno del mariscal Sucre en el campo de Ayacucho (comentado en El Liberal del 23 de enero de 1847). En el Correo de Caracas del 13 de febrero de 1839, Martínez anuncia en un pequeño aviso llamado "Nueva clase de dibujo", la apertura de los cursos que crea, en un "local de la Sociedad de Amigos del País", la Diputación Provincial de Caracas, a cargo de la Dirección General de Instrucción Pública. 

Sin embargo, el 22 de octubre el Concejo Municipal pide el cierre de los cursos, lo que crea fuertes reacciones, especialmente desde el Correo de Caracas, que dirigía entonces Juan Manuel Cajigal, quien el 5 de noviembre publica el discurso de apertura de la Escuela de Dibujo. El 12 del mismo mes, la Dirección de Estudios de la Diputación publica un oficio donde señala que "la Dirección General de Instrucción Pública tuvo la honra el año próximo pasado de promover el restablecimiento de la escuela de dibujo", y añade, que ésta "prospera al cargo del Sr. Celestino Martínez, joven aplicado y de buena conducta". La resolución del 21 de noviembre establece finalmente la escuela por resolución. 

Cuando la dirección pasa a manos de Antonio José Carranza, Martínez sigue dando clases en la Escuela de Dibujo así como en el Colegio Roscio, donde tuvo como discípulos en 1841 a Martín Tovar y Tovar, Antonio Guzmán Blanco, los hermanos Rojas y a Cristóbal Rojas padre. En 1843 daba clases de dibujo en el Colegio de La Paz (El Promotor, 14 de agosto de 1843). Hacia 1844 trabaja con su hermano Gerónimo en el taller litográfico de Müller y Stapler, donde tiraron los grabados del primer libro ilustrado publicado en el país, los Misterios de París, anunciado en 1845. 

No es improbable que Lovera, quien hizo ensayos en la prensa litográfica del coronel Francisco Avendaño (El Promotor, 26 de noviembre de 1844), entusiasmara a sus alumnos en las disciplinas gráficas. Al disolverse la sociedad de Müller y Stapler en marzo de 1844, los hermanos Martínez "se impusieron la labor de revivir el arte litográfico, apoyados en el estudio de la obra de Engelmann." 

Los resultados correspondieron al esfuerzo" (De la Plaza, op. cit., p. 211). En diciembre de este año participa en la "Exposición nacional de productos naturales y de las artes liberales y mecánicas del país", donde es premiado junto a Lewis Brian Adams, Carmelo Fernández y Ramón Irazábal (El Liberal, 30 de diciembre de 1844). Los hermanos Martínez realizaron gran número de estampas, algunas litografiadas por Torvaldo Aagaard, como las aparecidas en El Álbum el 27 de junio de 1845, dibujadas por Celestino; en 1846, un retrato del Libertador, dibujado por F.J.M. y de la cual se sabe que se sacaron pruebas a color. Esta hoja suelta es considerada "el primer cartel ilustrado impreso en Venezuela" (Drenikoff, 1982, p. 32).

Además de sus trabajos gráficos, Celestino Martínez continúa sus trabajos pictóricos e incluso incursiona en la temática religiosa: De la Plaza alaba "algunas madonas de mérito, distinguiéndose por la expresión propia del rubor pudoroso de las vírgenes, y la naturalidad de los bambinos iluminados de candor y gracia celestes" (ibídem, p. 210). En El Liberal del 23 de octubre de 1847 incluso se llegó a comentar un Bautizo de Cristo encargado para la capilla del bautisterio de la Santa Iglesia Metropolitana en tales términos que se señalaba que era "el primer cuadro que como composición se ha ejecutado en Caracas desde que se introdujo el gusto por la pintura". 

El mismo artículo elogiaba asimismo un retrato del mariscal Sucre en el campo de Ayacucho, hoy desaparecido. En 1847, en El Liberal del 27 de enero, se anunciaba que Martínez, "hábil artista de esta ciudad, dirigió hace poco a S.E. el Presidente de la Nueva Granada, el retrato del Ciudadano Esclarecido, por medio del Sr. Ancízar, Subsecretario de Hacienda de aquella República". Posiblemente los retratos "en miniatura, a la aguada, al claroscuro y al lápiz" que se ofrecían en las oficinas del diario eran encomendados a Martínez (ejemplar del 2 de enero), pero lo cierto es que poco después Manuel Ancízar lo contrata a él y a Gerónimo para que establecieran un taller litográfico en Bogotá, a donde anuncian su partida el 13 y 27 de noviembre 1847 en La Prensa.

La salida del país de los hermanos Martínez coincidió puntualmente con el ocaso del General Páez en el sitio de Los Araguatos: el 7 de septiembre de 1846, la Litografía Venezolana ofrecía en el Diario de la Tarde el retrato ecuestre de Páez (en colores, tres pesos fuertes; sin ellos, diez reales), que había impreso según un dibujo de Carmelo Fernández. El único ejemplar de esta litografía a color se encuentra en el Museo de Armas de San Mateo. 

Otro retrato de Páez fue dibujado por Celestino y publicado en la litografía de Martínez Hermanos de Bogotá con el sello editorial de Ancízar en 1849. Ya en agosto de 1848, los hermanos Martínez tenían instalada su propia academia, donde tuvieron entre sus alumnos a Froilán Gómez y Daniel Ayala y, en 1849, en ocasión de las festividades del 20 de julio, Celestino Martínez recibe un diploma de Mérito por un retrato al óleo del general José Hilario López y los dos hermanos son reconocidos en el acto como "los introductores de la litografía en Bogotá".

Ese año reimprimieron en Bogotá el Teatro social del siglo XIX, con grabados en acero de Daniel Ayala. Además de viñetas, tarjetas de visita, rótulos, planos litográficos, música, retratos y tantas otras cosas (De la Plaza, op. cit., p. 211), los hermanos Martínez inician sus colaboraciones en el periódico El Neo-Granadino, que dirigía Ancízar y que llegará a ser fundamental para el desarrollo gráfico colombiano: "en El Neo-Granadino se hicieron valiosos ensayos litográficos que tuvieron fervorosa acogida. 

Fueron los retratos de personalidades colombianas que se acompañaron de una breve biografía. En esa colección que tiene un alto valor iconográfico y no poco mérito artístico aparecieron las figuras de los próceres de la Independencia y de algunos de los contemporáneos más notables. La prensa comenzaba a utilizar el grabado como medio de divulgación y Celestino y Gerónimo Martínez pueden clamar con justicia prioridad en esta innovación fundamental" (Giraldo Jaramillo, 1980, p. 298). 

En 1851, Martínez dibuja y publica la segunda edición de los famosos Cuadros de costumbres granadinas de Ramón Torres Méndez. En 1853 es nombrado profesor de dibujo en el Colegio de la Independencia (Caracas), aunque también dio clases privadas y grabó el retrato de Manuel Ancízar para su libro Peregrinación de Alpha (Imprenta de Echeverría Hermanos, 1853). 

Por esos años, interesado en los procedimientos fotográficos, viaja a París y adquiere allá "la manera del procedimiento de los negativos en papel, que transmite a Gerónimo" (De la Plaza, op. cit., p. 212), aunque sin mucha suerte hasta que en 1856, Gerónimo perfecciona los procedimientos con la técnica del colodión, que aprende de un manual de Le Gray: en realidad Le Gray había inventado en 1851 el negativo de papel encerado, una variante del calotipo de Talbot, que daba mayor definición, transparencia y detalle, además de reducir los tiempos de exposición de casi media hora a plena luz a aproximadamente cinco minutos; así, con estos nuevos conocimientos, los hermanos Martínez adquieren un equipo fotográfico del óptico francés Chevalier y establecen un taller.

En 1860, Celestino es nombrado cónsul de Venezuela en Bogotá, pero permanece en esas funciones por corto tiempo ya que después de julio de 1861, con Páez de nuevo en el poder, regresa a Caracas, dedicándose a la fotografía "y la fabricación de los elementos y sustancias necesarias para su trabajo" (Con la fuerza y verdad de la luz de los cielos, p. 15), siendo pionero en este campo junto con Martín Tovar y Tovar y José Antonio Salas.

En 1867, "regresa de Europa y de la Nueva Granada", expone en el célebre Salón de Fotografía de Próspero Rey (El Federalista, 1 de mayo de 1867). Sin embargo, no abandona la pintura, como lo demuestra su óleo Los cazadores a caballo en la posada (1866, colección GAN), cuya temática costumbrista deja entrever la influencia de Torres Méndez. El 28 de julio de 1872 participa en la "Primera exposición anual de bellas artes venezolanas" que organizara James Mudie Spence en el Café del Ávila (Caracas) con dos obras: una Huida a Egipto, "argumento expresado con originalidad y maestría" y un retrato ecuestre del mariscal Falcón "de parecido completo" (La Opinión Nacional, 29 de julio de 1872). 

En 1877 es uno de los profesores fundadores de la Academia de Dibujo y Pintura del Instituto Nacional de Bellas Artes, que abrió sus clases el 1 de septiembre. En la exposición de final de curso, el 5 de julio de 1878, Martínez expuso un retrato de Belén de Alcántara, la esposa del presidente, "de un parecido extremo y de una notable propiedad de colorido" (La Opinión Nacional, 10 de julio). En 1883 es, con Ramón de la Plaza y Antonio José Carranza, miembro del jurado de la "Exposición nacional de Venezuela" (Palacio de la Exposición, Caracas) en la sección de bellas artes. Celestino Martínez fue además autor de la obra de teatro El loco de la ciudad (estrenada con éxito en 1857), el drama histórico El hijo del generalísimo (1878) y el episodio histórico Acción en Araure (editado en El repertorio venezolano en 1845 y luego en 1883). 

Poco antes de morir, en noviembre de 1885, es nombrado inspector y administrador de edificios públicos del Distrito Federal. Un dibujo suyo, El llanero domador, que pertenecía a Arístides Rojas (hoy colección Fundación Boulton), sirvió para ilustrar el primer número de El Cojo Ilustrado el 1 de enero de 1892. 

Martínez casó con Clara Lyon en 1846. Una de sus hijas, Isabel Martínez Lyon, será la madre del célebre Leoncio Martínez (Leo). "Los hermanos Martínez sobresalieron entre los artistas venezolanos del siglo XIX por haber sido grabadores profesionales, con amplios conocimientos de los recursos de la litografía, en la que trabajaron también como impresores" (Calzadilla, 1978, p. 14).www.wikipedia.org/1640 figuras de Venezuela, diccionario biográfico, editorial globe.

            !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

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