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martes, 30 de agosto de 2016

WILLIAM FAULKNER




                                                       WILLIAM FAULKNER


William Faulkner nació en New Albany (Mississippi) el 25 de septiembre de 1897 y murió el año 1962.

Uno de los novelistas estadounidenses más importantes de este siglo, famoso por sus cerca de veinte novelas en las que retrata el conflicto trágico entre el viejo y el nuevo sur de su país.

El mayor de cuatro hermanos de una familia tradicional sureña, creció en las cercanías de Oxford. En 1915 abandonó el colegio, que detestaba, para trabajar en el banco de su abuelo. En la I Guerra Mundial ingresó en las fuerzas aéreas de Canadá sin llegar nunca a entrar en acción.

A su regreso ingresó como veterano en la Universidad de Mississippi, que pronto abandonó para dedicarse a escribir, viviendo de trabajos ocasionales.

En 1924 publicó por su cuenta El fauno de mármol, un libro de poemas poco originales. Al año siguiente viajó a Nueva Orleans donde trabajó como periodista y conoció al escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson, que le ayudó a encontrar un editor para su primera novela, La paga de los soldados (1926), y le convenció para que escribiera acerca de la gente y los lugares que conocía mejor. 

Esta novela narra la historia de un soldado joven que vuelve a casa después de la I Guerra Mundial, inválido física y mentalmente, y cómo su enfermedad y muerte posterior afectan a su familia y amigos. 

Después de un breve viaje por Europa volvió a casa y comenzó a escribir su serie de novelas barrocas e inquietantes, ambientadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha (inspirado en el condado de Lafayette, Mississippi), habitándolo con sus propios antepasados, indios, negros, oscuros ermitaños provincianos y groseros blancos pobres. 

En la primera de estas novelas, Sartoris (1929), caracterizó al coronel Sartoris como su propio bisabuelo, William Cuthbert Falkner, soldado, político, constructor ferroviario y escritor (Faulkner repuso la u que habían quitado de su apellido).

El año 1929 fue crucial para Faulkner. A Sartoris siguió El sonido y la furia, novela que confirma su madurez como escritor. Se casó con el amor de su infancia, Estelle Oldham, decidiendo establecer su casa y fijar su residencia literaria en el pequeño pueblo de Oxford. 

Aunque sus libros recibieron buenas críticas, sólo se vendió bien Santuario (1931). A pesar del sensacionalismo y brutalidad de la novela -trata de una horrible violación- su trasunto es la corrupción y la fuerza demoledora de la desilusión. Gracias al éxito del libro encontró trabajo, bastante más lucrativo, como guionista de Hollywood, lo que por un tiempo le liberó de escribir las novelas que su poderosa imaginación le dictaba.

Faulkner exige mucho a sus lectores. Para crear una atmósfera determinada, sus frases complejas y enrevesadas se alargan durante más de una página y, jugando con el tiempo de la narración, ensambla relatos, experimenta con múltiples narradores e interrumpe el discurso narrativo con divagantes monólogos interiores. 

En 1946, el crítico Malcolm Cowley, preocupado porque Faulkner era poco conocido y apreciado, publicó The portable Faulkner, libro que reúne extractos de sus novelas en una secuencia cronológica, dando a la saga de Yoknapatawpha una nueva claridad y poniendo así el genio del escritor al alcance de una nueva generación de lectores.

Esta novela casi experimental creó escuela y las letras hispanas siguieron trabajando el género, como puede descubrirse en la obra del argentino chileno Manuel Rojas y de los mexicanos Juan Rulfo o Carlos Fuentes.

El hecho de que tras la Guerra Civil española cayera la censura sobre Faulkner, hizo que su obra -que había empezado a traducirse en 1930- tardará en publicarse de nuevo, pero aun así, muchos escritores tanto en el exilio como en España reflejan su influencia como Luis Martín Santos y, por supuesto, Juan Benet.

Las obras de Faulkner, que habían permanecido durante un largo tiempo lejos de las imprentas, comenzaron a reeditarse y empezó a considerarse no ya como una curiosidad regional sino como un gigante literario cuya mejor escritura iba mucho más allá de las tribulaciones y conflictos de su tierra natal. 

Sus logros fueron reconocidos internacionalmente en 1949 al concederle el Premio Nobel de Literatura. Continuó escribiendo, tanto novelas como cuentos, hasta su muerte en Oxford, el 6 de julio de 1962. 

  • OBRAS:
  • Mientras agonizo (1930), 
  • Luz de agosto (1932), 
  • ¡Absalom, Absalom! (1936), 
  • Los invictos (1938), 
  • El villorrio (1940), 
  • Desciende Moisés (1942), 
  • Intruso en el polvo (1948), 
  • Una fábula (1954, 
  • Premio Pulitzer de 1955), 
  • La ciudad (1957), 
  • La mansión (1959) y 
  • Los rateros (1962), también ganadora de un Premio Pulitzer.
Fuente: Enciclopedia Encarta 99

                     !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

ARMANDO ROJAS GUARDIA

                                                       Armando Rojas Guardia




Armando Rojas Guardia nació  el 8 de septiembre de 1949, en Caracas, Estados Unidos de Venezuela.

Reconocido poeta, ensayista y tallerista literario venezolano; relacionado con el pensamiento místico latinoamericano e iniciativas de inclusión de la comunidad LGBT


Especialmente reconocido por su participación protagónica en el Grupo Tráfico (1981).

Hijo del poeta caraqueño Pablo Rojas Guardia (1909-1978) y de Mercedes Álvarez Gómez (1919-1973). Durante los primeros siete años de vida se residenció en Praga, Haití y Nicaragua como consecuencia de los cargos diplomáticos de su padre. En su juventud vivió en Bogotá, en Friburgo (Suiza) y en Solentiname (Nicaragua), con Ernesto Cardenal. 

Posteriormente su vida ha transcurrido entre Caracas- Mérida y ha estudiado con profusión la filosofía; ha pasado días de pasión y noches de insomnio donde procedió a la relectura estudiosa de textos fundamentales de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Góngora, Eliot, Blanchot, Bernanos, Deleuze, Barriles, Borges, Huxley, Rilke, Joyce, Nietzsche, Maquiavelo, Kant, Pessoa, Faulkner, Kafka, Rimbaud, Milton, Blake, Sade, Jung, Bataille, Pavese, Dante, Ricoeur, Camus, Lezama Lima, Octavio Paz, Cadenas.




Su vocación como escritor se inició en su hogar y jugó un papel importante su participación en el Taller de Calicanto de Antonia Palacios, la cual se cimienta con su activa participación en la formación del Grupo Tráfico (1981). 

Ha desempeñado una amplia labor cultural y docente vinculada a la literatura, y es una de las voces fundamentales de la poesía venezolana contemporánea, así como un destacado ensayista. El Festival de Poesía de Maracaibo, en su tercera edición, le rindió un homenaje nacional a su obra poética y ensayística; y lo nombró Miembro Honorario del Movimiento Poético de Maracaibo.

En 2015 fue elegido como miembro de número de la Academia de la Lengua en Venezuela.

Obras:



  • Del mismo amor ardiendo. (1979)
  • Yo que supe de la vieja herida. (1985)
  • Poemas de Quebrada de la Virgen. (1985)
  • Hacia la noche viva. (1989)
  • Antología poética. (1993)
  • La nada vigilante. (1994)
  • El esplendor y la espera. (2000)
  • Patria y otros poemas. (2008)
  • Mapa del desalojo. (2014)


WWW.WIKIPEDIA.ORG.



























lunes, 29 de agosto de 2016

GENOVEVA DE CASTRO


                                                   Genoveva de Castro

"Detrás de ella está la angustia de la “incerteza” 

Genoveva Morell Romero, conocida como Genoveva de Castro, o bajo el seudónimo literario de "Yajaira", nace el 03 de enero de 1907 en Pueblo Nuevo, una tierra xerófila con cardones  y de lefaria, con su arena rojiza, su clima cálido y sus largas calles, en la península de Paraguaná, al norte del estado Falcón, Venezuela, y muere en la misma península en 1992.

Desenvuelve su vida entre medios rurales, lo que seguramente influye en su escasa publicación en los diarios y revistas venezolanos. Esporádicas colaboraciones aparecen en dos diarios del estado Lara: El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora. 

En Caracas se dan a conocer ocasionalmente algunos de sus poemas en los diarios El Universal, El Heraldo y La Esfera. Colabora Revista Cultural, edición mensual dirigida por Mario Zirit, de la que se divulgan ocho números entre abril y diciembre de 1942.

Su poemario Pájaro de barro se publica por vez primera en Caracas en el volumen Nº 34 de los Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos (Editorial Élite, 1942) bajo el seudónimo "Yajaira". Una segunda edición del poemario la llevan a cabo la Fundación Cultural Josefa Camejo, el Instituto de Cultura del municipio Falcón, el Consejo Nacional de la Cultura (Conac) y el Grupo Tiquiba, en el año 2004, con el prólogo “El mundo como metáfora”, de Gregory Zambrano. Tres cuadernos lo conforman: “En la caja de arcilla”, “La zozobra del barro” y “Detrás de la onda aúlla el silencio”, y un poema final, “El claro de la selva”.

En sus poemas, las formas sensibles del ensueño amoroso reaparecen en imágenes metafóricas de sutil delicadeza, que permiten al lector un viaje al interior de su “corazón”:
Pájaro de barro…
para qué tengo alas?
Pájaro de barro…
para qué me llenaron de armonías?
Por qué me dieron
esta sed insaciable
de amplitud de horizontes
¡si estas alas de barro
no se pueden negar!
Por qué encerraron
en la caja de arcilla
la inquietud voluptuosa.
Su poesía es reclamación, una reclamación colmada de ternura, demanda sobre la soledad, la ausencia, el silencio, el desencuentro, la espera, el vacío, la carencia, el olvido, el desconcierto, el desaliento, sentires en que la sume el hombre amado; detrás de ella está la angustia de la “incerteza”, el verso que interroga es al mismo tiempo presentimiento y escape:
¿Dónde estarás?
que habías de aquilatarme
y no viniste nunca.
¿Dónde estarás?
Blanca y blanda
te esperaba mi arcilla
para que tú moldearas
el vaso de tu vino.
(…)
Cántaro de caolín
Para la quintaesencia de tu barro.
(…)
Te ha llamado mi arcilla!
Te llama cuando siente el continuo lamer de las horas..!
No es sencillo situar a Genoveva de Castro en determinado movimiento literario, escuela o tendencia, algo que no es labor sencilla en relación con cualquier poeta, mucho menos en el caso de ella con su poética tan original, tan propia, auténtica, escrita más allá de los linderos de la ciudad, en su retiro rural. Podemos afirmar que su poesía se desprende de la articulación entre el modernismo y la vanguardia, recuperando el legado del romanticismo con el predominio de las motivaciones interiores, la subjetividad, sesgada por los llamados “versos azules” en honor a Rubén Darío y con una tristeza remanente que revela rasgos modernistas y, en versos libres que asoman, anunciando la vanguardia.
Cada poema suyo es límpido, dotado de entereza, en un maderamen donde resalta una brillante sencillez, desprovisto del oropel, lejano de tinturas minuciosas, vehemente en los reclamos sin entregarse a la retórica, su verso es respuesta al brote poético de su interioridad que no acata ni responde a ningún plan, es la manifestación lírica de la incompletud de la mujer sin el hombre amado, nos ofrece el signo de su personalidad y su condición amorosa y vital en solitario.
Es el paisaje rural, el paisaje del campo árido, el marco dentro del cual se desenvuelve su poesía, y de vez en vez, llegan a ella los rumores de aquel mar de las hermosas playas de su terruño falconiano:
La palabra está anclada.
En una mar sin playas
la palabra está anclada.
Deambula la palabra muda
Sobre una mar profunda.
Y sus pasos azules eran leves.
Y su huella en la onda se desdibujaba
(…)
En la morena confidencia de una hoja seca
envolvió un gajo de brisas y un callado cantar de la tarde.
La introducción que aparece en la primera publicación de Pájaro de barro, de 1942, nos dice:
La aparición de este volumen de poemas viene a constituir la revelación de un alto valor de la poesía femenina venezolana (…). Genoveva de Castro, por sobre todas sus virtudes poéticas, se señala de manera especial por su originalidad. Quizás su retiro rural ha sido factor decisivo para erigir una barrera que impidiera la influencia nefasta en su poesía de tanto erotismo desmedido y de tanta expresión barbouriana, como ha invadido a poetisas de nuestra América. Sus cantos serenos y transparentes, no pocas veces urdidos en tono de elevada pureza campesina, constituyen la voz franca de un selecto espíritu de mujer que desde el fondo de la provincia venezolana nos hace llegar el acento y la voz de su arte.
Todo el poema está embebido en la evocación que cabalga el potro de la nostalgia amorosa, acompañada del recuerdo de un querer ausente. La poetisa no aparta al sujeto poético, es ella, y sus versos son un diálogo permanente con el hombre que ama, diálogo paradójicamente altivo y suplicante; aun los que parecen ser monólogos no lo son; en ellos ella habla para que él la oiga, en una denodada manera de afirmarse frente a los desafíos del aislamiento, lo sigiloso del abandono, el enrarecimiento del silencio, el agobio de la ausencia… todo girando en sí mismo alrededor de la palabra:
Tú venías…
Yo iba…
¡Camino de la vida!
Tú venías…
Yo iba…
(…)
En mi débil ramaje
acunaba el bosquejo
de un capullo de amor.
Y tus ojos radiaban
el milagro del sol…
Voz de mujer en el contexto literario de la región coriana, voz que suscita acercamiento, con su tonalidad, sus registros y la expresión del canto de los azares entrañables de la vida, exenta de solemnidades, sin esconder su propósito esencial de recordar y clamar vívidamente los olvidos, es voz y escucha del alejamiento:
¿Por qué acerqué a tus labios
el cántaro de mi alma,
fresco, claro?
¡si tú no tenías sed!
Poesía en soledad, que siente la herida del áspero abandono y versifica el dolor escribiendo desde el apego de la memoria, con gráciles y vívidos versos, trasluce sus sentimientos, en un universo de dejaciones, en un entresueño impaciente:
Tú,
acercaste la copa.
Y humedecí los labios…
y fue como un remanso…
¡Un segundo nomás!
La copa quedó intacta.
Los labios medio-húmedos…
Y en el alma
¡la sed es más intensa!
Moderado lirismo de fresca y emotiva hechura amorosa y candorosa fortaleza frente a los monstruosos caprichos del desamparo, la sordina de los ecos del silencio y la carencia:
¡Huele a tierra mojada!
Ha llovido menudo tu recuerdo
sobre mi barro seco.
(…)
Huele a germinar de musgo.
Huele a monte
alto nuevo, lujuriosamente tibio.
La lluvia de tu recuerdo
ha remojado mi tierra.
El canto erótico con apasionada discreción, abrigador del arrojo amoroso, en una realidad agobiada por el dominio del hombre, sume a la poetisa en el desconcierto existencial frente al amor, dolida, mas sin aceptar totalmente el fracaso; rodeada del rural paisaje da vida a su Pájaro de barro, más allá del desasosiego de su lirismo:
Ven a llenar el cántaro.
No importa si una vez estuvo roto.
No era de cristal…
Tú lo sabías…
Este cántaro mío es de caolín.
Amor con amor se paga…
y me rindió el amasijo…
Ahora si cabe íntegro
tu barro!

Y llegamos los dos al minuto infinito.
—El minuto que no quiebra la onda en eco inútil—
¿Hacia qué inmensidad tú me llevaste?
Desde el minuto inmenso
nunca más vine a mí.9

Canta en ella lo que hierve vida adentro, en la carnalidad transitoria, en la arcilla que habita el ser poético con sus cargas ineludibles.
Luis Alfonso Bueno
Su nombre y su obra injustamente es poco reseñada en compilaciones literarias, sin pertenecer su poesía a ningún movimiento feminista, ni urdir, ni meditar sobre ninguna orientación conceptual de este orden. No pueden leerse sus poemas sin detenerse ante un resaltante rasgo de su personalidad: su acendrado amor al hombre que quiere y su desconcierto frente al abandono, y es que esta característica emotiva es el eje alrededor del que rota toda su expresión literaria:
Dentro del sin color de los silencios
La pupila felina de mi anhelo
—vertical y en ascuas—
Otea el cristalino tintineo de tus huellas,
Alargadas y azules de distancia.
Turbadas sugerencias le arrogan el caligrama de la anatomía del cuerpo como su realidad, en un sutil intento de velar los sentidos:

Tú venías por el norte. Yo venía por el sur.
Tendieron las Nereidas una recta de estrellas
por donde venías tú. 
Una poesía al aguardo de lo único que un poema espera, que se le lea, se le sienta, se le oiga y se transmita de una voz a otra, de una generación a otra:
¿Por qué no habías venido? Cuando el alba
tiñó de rosa el ruedo de la aurora
yo prendí una azucena en mis cabellos
y en la ventana abierta de la espera
coloqué el tiesto de claveles rojos.
(…)
Ven, acércate mucho, mucho ¡amado!
En esta fogarada de la tarde
alarga tu silueta con la mía.
Exprime la fresa.

En el pan de tu cena
yo te di mis espigas…
y extendí mi frescura gramínea
sobre tu lecho…
Toda
¡Toda! Yo misma
me corté íntegra…
Soy un haz de hierba seca.

Yo solo quiero revivir sus versos, poblar sus labios del agua del sonido, mitigar el dolor de la ausencia, entregarle la fragancia de los lirios de la plaza y que los jóvenes enamorados de mi pueblo sepan de sus estrofas llenas de luz, que en sus ojos vuelen redimidos miles de pájaros deslastrados del barro del olvido.
Isaac López
Es la voz de Genoveva de Castro, que emerge del meandro del abandono y lo expresa poéticamente con una fina sobriedad, en un lenguaje que congrega la angustia que le causa la incuria del hombre querido y su certeza de saberse atormentada de soledad y ausencia. Siempre él está ausente, siempre ella espera, pregunta, reclama y espera en cada verso, para después resignarse de nuevo y reanimarse en el poema. Los encuentros y desencuentros los evoca letra a letra, palabra a palabra.
Tan conmovida al requerir al amante, al hombre deseado, exquisita, franca, sublimando el tiempo silencioso y la corrosiva distancia:
Alma adentro.
Se va un huso clavando en la llaga
y un gusano va hilando un capullo.
Conticinio.
Tenaz la incertidumbre,
se desmonta en el pecho,
y crece… y se esponja…
y las voces ahoga
en una angustia de algodón moreno.
(…)
Y la enreda. Y la desenreda.
Y estira… y alarga la hebra…
¡Cómo va dilatándose la espera!
¡Cómo entre los minutos caben siglos!
¡Y como aprieta el alma la madeja!…
Y allí están sus poemas, y en sus versos ella, la poetisa Genoveva de Castro espera por sus lectores, y la Patria Literaria vuelve a contraer otra deuda y nosotros, amantes de las letras, darle de nuevo voz a la sensible obra poética de esta falconiana.
¡Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa.
Y botalón en llamas
donde la brasa muerde
la llaga que no cubre
la engañosa verdad de la ceniza.
¡Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa.
Colofón hermoso estos últimos extractos, todo un recuerdo para finalizar este ensayo que pretende mostrar cómo el vuelo de su pluma no se detiene en la imaginación de la poetisa, cómo ella toca a las puertas del lector, son sus esfuerzos por liberarse del confinamiento del olvido.www.wikipedia.org
                !HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

domingo, 28 de agosto de 2016

MIREYA VANEGAS WESOLOSKI


                                                                                  MIREYA VANEGAS WESOLOWSKI

Mireya Vanegas Wesolowski nació en Caracas el 21 de agosto de 1918, siendo su madre la destacada maestra Wesolowski de Vanegas.

Formaba parte de una familia de educadores ya que tanto su madre como sus hermanos -*Horacio y Gladys- también abrazaron el magisterio. 

*A Horacio Vanegas le conocí el año 1962 en el Instituto Pedagógico de Caracas, donde cursaba el primer año de mi carrera docente, en la especialidad de Castellano, Literatura y Latín. Fue toda una experiencia increíble para mí. Su sola presencia era impactante. Docente altamente calificado, quien nos hacía viajar por la geografía Española en la didáctica de su asignatura. Eterno agradecimiento.

En la página WEB del Instituto Escuela se señala,  que ella “se sintió maestra de aula y de kindergarten, obtuvo el diplomado de metodología del lenguaje del magisterio primario para luego adoptarlo a la enseñanza especial de ciegos y sordomudos”

Realizó estudios superiores en el Instituto Pedagógico Nacional (IPN) (luego Instituto Pedagógico de Caracas). Allí, obtuvo los títulos de profesor de educación secundaria y normal, tanto en física como en Matemática y fue integrante de la Primera Promoción egresada de esa casa de estudios.

Trabajó en varias instituciones educativas de Caracas: en el Instituto Escuela, desde el año 1944 hasta 1947 y en el liceo “Luis Razetti”, desde los inicios de este último plantel en el mes de octubre de 1946. Pasó a ser nombrada Subdirectora del mismo el 22 de enero de 1947, cargo que ocupó hasta su prematura muerte. A Mireya Vanegas se le debe el diseño del primer uniforme que lucieron las alumnas del liceo “Luis Razetti.

Es de destacar, que con motivo de celebrarse el décimo aniversario del Instituto Pedagógico, Mireya pronunció en el auditórium de esta casa de estudios un sentido y emotivo discurso lleno de matices poéticos.

Nuestra biografiada produce una de las primeras investigaciones realizadas en nuestro país sobre: La Enseñanza de la física, la cual lleva por título “La enseñanza de la física en las escuelas normales” (1947)

La profesora Vanegas fallece trágicamente, cuando contaba apenas con 29 años de edad, el 08 de abril de 1947, al retornar a Caracas desde la ciudad de Cumaná. El avión que la transportaba junto con su grupo de alumnos, y de colegas, que habían viajado para un intercambio deportivo, se estrelló en el cerro Las Pavas, en la jurisdicción de Araira (Estado Miranda). de www, luisa araujo blog. 

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RAMÓN URDANETA BRASCHI


                                                                                      RAMÓN URDANETA BRASCHI



Nace en Trujillo, Venezuela. Estudios Secundarios en el Colegio Federal de varones, en la ciudad de Trujillo. 

En la Universidad de los Andes, le fue conferido el título de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales el 21 de Septiembre de 1929. 

Posteriormente la corte superior de Trujillo le otorgó el título de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales el 21 de septiembre de 1929. Posteriormente la corte superior de Trujillo le otorgó el título de Abogado de la República.

  • Especialista  en Derecho Civil, Penal y Economía. 
  •  Inspector de Educación en el Estado Trujillo.
  • Diputado a la Asamblea Legislativa del mismo estado. 
  • Concejal del Distrito Trujillo. 
  • Senador al Congreso Nacional. 
  • Fiscal del Ministerio Público. 
  • Presidente del Colegio de Abogados del mismo estado Trujillo .

  • Ejercicio DOCENTE
  • En el Colegio Francisco Victoria en la asignatura de Profesor de moral y cívica d, también de Trujillo. 
  • Ejercicio del Derecho: Juez Superior Primero en lo civil, Mercantil, Penal, del Transito y del trabajo en el estado Trujillo. 
  • Obras escritas: Tierra, Capital y trabajo. 
  • Estudio orígenes del Estado Tesis doctoral Sócrates su filosofía y sus discípulos. 
  • Hablaba Latín y Francés Medalla de la Instrucción Pública Honor al Mérito (1953).
  • www.urdanetera.blogspot.com

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DIONISIO LÓPEZ ORIHUELA

                                                  Dionisio López Orihuela

Nace el 27/ 09/ 1894 en Cumaná, estado Sucre, Estados Unidos de Venezuela, y muere en Barrancas del Orinoco, estado Monagas el 25/10/1975.  Hijo del matrimonio conformado por Dionisio López y de Mercedes Orihuela.

Cursó estudios de secundaria en su ciudad natal. Se gradúa de bachiller en filosofía y letras con 16 años en agosto de 1910, junto a Antonio Ramos Sucre y Cruz Salmerón Acosta, dos años después del comienzo de la férrea dictadura de Gómez, período en el que vive.

El profesor Dionisio López Orihuela, fue educador de larga trayectoria, fundó y fue director del Liceo Andrés Bello, también participó junto con otros profesores de la época en la fundación del Liceo Gustavo Herrera como también asumió la responsabilidad en la creación de lo que es hoy día el Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela y por su puesto fundó el antiguo Liceo Cultura hoy nuestra casa de estudio.

En 1910 se inscribió en la Universidad Central de Venezuela, (UCV) para cursar medicina pero sólo logró los dos primeros años, por cuanto la institución fue cerrada por orden del dictador Juan Vicente Gómez. Regresa a Cumaná, sintió la necesidad de educar y decide emprender la carrera  docente al observar con tristeza la situación crítica de analfabetismo que poseía  su ciudad natal Cumaná.

Fundador del partido Unión Republicana Democrática (U.R.D) conjuntamente con Jóvito Villalba . Sufre cárcel junto a Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt por estar en desacuerdo con la dictadura de Gómez.

El 30 de noviembre de 1952 cuando se impuso la dictadura militar, López Orihuela fue electo diputado de la República como candidato de Unión Republicana Democrática (U.R.D.) fue expulsado del país y desde entonces se radicó en México hasta el 23 de enero de 1958 fecha de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Dedicó toda su vida a luchar contra las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez.

Dionisio López Orihuela, poeta muy reconocido en el Oriente venezolano, fue uno de los mejores amigos del poeta Cruz Salmerón Acosta, tanto que fue quien hizo el prólogo de una recopilación de toda la obra lírica de Salmerón, sus sonetos “Fuente de Amargura” que se publicó por primera vez en 1952. Gracias a la labor exhaustiva de Dionisio López Orihuela hoy conocemos una buena parte de los escritos y de la preciosa obra de Salmerón Acosta.

Es por ello, que el Centro de Recursos para el Aprendizaje del L.B. “Cruz Salmerón Acosta” lleva el nombre del epónimo: "Dionisio López Orihuela" en honor al gran lazo de amistad que existió entre ellos y que perdurará en el tiempo.www.biografiasyvidas.org


           !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!